Fruto del Manzano, árbol caducifolio de la familia de las Rosáceas, género Malus.

Posiblemente la fruta de mayor consumo en el mundo. Indudablemente, la manzana es uno de los frutos más completos que existen, tanto por sus amplios valores alimentarios como por la variedad de sus formas, colores y sabores.

Las características físicas del fruto son muy variables. El color de la piel va desde el verde hasta el rojo muy oscuro, casi negruzco. También la forma es variada y comprende frutos oblatos y oblongos. El tamaño oscila entre un poco mayor que el de una cereza y casi tan grande como el de un pomelo mediano.

Los frutos son generalmente ovoides, a veces alargados, redondos en algunos casos. Su pulpa, dura o blanda según la variedad, es siempre jugosa y refrescante, unas veces dulce como la miel, otras sensiblemente agridulce y en algunos casos ácida como un limón. Su carne, blanca o ligeramente amarillenta se rodea de una corteza de múltiples colores: rojo, amarillo, verde, gris, marrón.Los calibres más comercializados de las manzanas van desde los 75 milímetros hasta los 85 milímetros y +.

 
 
  El cultivo del manzano proviene de la más remota antigüedad. Las opiniones en cuanto a su origen, están divididas. Unos creen que apareció por primera vez al noroeste de la India, mientras que otros opinan que procede de Europa Oriental. Los romanos le dieron el nombre de "pomun", que en latín significa fruta.

 
 
  El cultivo de la manzana se produce prácticamente en todo el mundo, pero las del mercado español proceden básicamente de nuestro país (Lérida, Alicante, Barcelona, Gerona, Huesca, León, Zaragoza, Valencia), Francia, Italia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina.

 
 
Existen más de cinco mil variedades diferentes de manzanas, pero actualmente se comercializan aproximadamente cuarenta.
 
Braeburn
 
El tamaño de esta variedad es mediano. La piel estriada de color rojo sobre fondo verde. Su carne es fuerte y ligeramente ácida.  

Fuji
 
Variedad de tamaño mediano y forma redondeada. Piel de color rosa pálido sobre fondo verde. Su carne es crujiente y de sabor intenso, dulce, aromática, muy jugosa y refrescante.  

Gloster
 
De tamaño mediano y forma troncónica, un poco irregular. La piel es lisa de color rojo-rosado y frecuentemente conserva una parte verde. Su carne es crujiente, fina, jugosa y ligeramente ácida.  

Golden
 
La variedad más popular. Si está un poco verde ésta resulta crujiente, jugosa, ligeramente ácida y con un delicado perfume. Al madurar es más amarilla, tierna, dulce y aromática. Su piel suele presentar lenticelas bien marcadas y en ocasiones puede ser rugosa.  

Golden Supreme
 
Es atractiva, de piel verde con tonalidades rosadas en una de sus caras. Su forma es globosa y su carne crujiente, jugosa, ligeramente ácida y muy aromática.  

Granny Smith
 
Esta variedad es de color verde brillante, incluso si está madura. Su carne es blanca y crujiente. Poco azucarada, de suave aroma, muy ácida y jugosa.  

Red Chief
 
Variedad de piel brillante. Color rojo intenso y con estrias en todo el fruto. Su forma es alargada con lóbulos muy marcados. La pulpa es tierna y consistente. Es poco aromática pero de sabor dulce.  

Reineta
 
Esta variedad tiene forma achatada y piel verde-amarronada. Su sabor es delicadamente ácido. Son perfectas para hacerlas al horno o asadas.  

Reineta Gris
 
Esta variedad es de forma aplanada y piel de color gris dorado. La carne es muy perfumada, de un sabor dulce y ácido a la vez. Su piel es dura y áspera.  

Royal Gala
 
Calibre mediano y homogéneo, forma un poco alta y troncónica, enteramente estriada de color rojo carmín. Su carne es amarilla, crujiente, fuerte, jugosa y dulce. La variedad "Mondial Gala" posee unas características muy similares, pero con una coloración más intensa.  

Starking
 
Esta es una variedad de piel brillante y color verde amarillento con estrías rojas. Posee una pulpa blanca, tierna, consistente y de sabor dulce.  

Verde Doncella
 
Esta variedad de manzana tiene forma aplanada y la piel de color amarillo-blanquecino. Su sabor es extremadamente dulce y la textura de la pulpa un poco harinosa. Consumida bien fría es deliciosa.  

 
 
  La cosecha significa un episodio muy importante en la vida de estos frutos, porque en ese momento termina la acumulación de materias y el suministro de agua a los tejidos, que hasta aquí habían crecido continuamente. Pero la manzana sigue con vida, una vida propia como organismo que respira, que consume sus reservas y en cuyo interior se sigue realizando un complicado proceso metabólico hasta que llega un día en que se manifiesta un envejecimiento y es víctima del ataque de mohos de la putrefacción, a pesar de la utilización de cámaras de almacenaje.

Existiendo tantas variedades de manzanas y dejando aparte la diferencia de predisposición a las enfermedades, la vida de las distintas variedades, en condiciones determinadas, es de diferente duración. Existen variedades cuya fuerza vital se agota después de 1 o 2 semanas, mientras que otras resisten durante 6 meses o más.

Las temperaturas para la conservación de las manzanas que se vienen utilizando hoy por hoy son de 0 a 3º (dependiendo de las distintas variedades). Pero ¿durante cuánto tiempo deben almacenarse los frutos en las condiciones consideradas como adecuadas? Hasta cuando aún estén en completa posesión de su sabor y calidad. En la práctica es frecuente posponer demasiado el momento de la comercialización. Con ello, las sustancias de reserva contenidas en la fruta están ya muy agotadas y denotan una pérdida de sabor. Así, el consumidor queda descontento y desconfía de los frutos de cámara.

En cuanto al grado de humedad, en general se obtendrán los mejores resultados con una humedad relativa del 88 al 93%.

Por lo tanto, la conservación por el consumidor final de estos frutos dependerá enormemente del tiempo de almacenaje, de si el fruto ha comenzado a manifestar episodios de putrefacción o exterioriza enfermedades parasitarias. Si los frutos están en perfectas condiciones, una vez en nuestras casas su grado de perdurabilidad es aún grande.

 
 
  Es una fruta con muchas posibilidades gastronómicas. Es la base de deliciosos postres y tartas. De la fermentación de su jugo se obtiene una de las más populares bebidas: la sidra. Además, ofrece un exquisito sabor agridulce a platos de carne y caza.

En compota, asada, en mermelada, en tartas y pasteles, en cualquiera de sus formas, resulta apetitosa.

También puedes emplear las manzanas para conseguir mejoras en otros alimentos. Por ejemplo, si el vinagre está demasiado ácido, se puede suavizar sumergiendo un trozo de manzana en él. Para conseguir confituras de frutas más sabrosas basta con añadir la piel de una manzana. La pectina contenida en la misma hará el resto.

 
 
  La manzana es una de las frutas más completas desde el punto de vista de la nutrición. Su bajo contenido en proteínas y grasas la convierten en uno de los alimentos más indicados en los regímenes de adelgazamiento.

La piel de la manzana contiene gran cantidad de elementos útiles para el cuerpo humano, por lo que es recomendable consumirla sin pelar.

Valor energético y nutritivo de 100 gramos de Manzana:

Kilojulios 217   Calcio (Ca) 8 mgrs
Kcalorías 52   Sodio (Na) 2 mgrs
Proteínas 0,3 grs   Potasio (K) 140 mgrs
Grasas 0,3 grs   Magnesio (Mg) 3 mgrs
H. de Carbono 12,1 grs   Fósforo (P) 10 mgrs
Vitamina A 100 UI.   Hierro (Fe) 0,3 mgrs
Vitamina C 12 mgr   Vitamina B1 30 µgrs
Vitamina B3 0,1 mgr   Vitamina B2 27 µgrs

 
 
  La manzana alivia enfermedades como artritis, gota y reumatismo. Además, el fósforo que contiene, ayuda a fortalecer el sistema nervioso.

La manzana es rica en pectina, una fibra soluble, que ayuda al cuerpo a eliminar el colesterol y a protegerse contra los efectos de la polución ambiental. Estudios en Francia, Italia e Irlanda han demostrado que 2 manzanas al día pueden reducir hasta un 10% el nivel de colesterol, al mismo tiempo que la pectina ayuda a nuestro cuerpo a eliminar metales nocivos tales como el plomo y el mercurio. Dos manzanas al día pueden ser además un auténtico tónico para el corazón y la circulación.

También ayuda a deshacernos de metales peligrosos, como el mercurio y el plomo, depositados en nuestro organismo por la contaminación atmosférica de muchas ciudades.

Las manzanas contienen asimismo ácido málico y tartárico, que son especialmente eficaces como ayuda en la digestión de alimentos ricos en grasas. La vitamina C que se encuentra en la manzana ayuda a reforzar el sistema inmunológico.

Tradicionalmente, las manzanas han sido utilizadas para combatir problemas del sistema gastrointestinal, y los naturópatas suelen recomendar manzana rayada, que debe dejarse al aire libre hasta que se ponga de color marrón, mezclada con un poco de miel o yogur, como uno de los remedios mas efectivos contra la diarrea. Curiosamente, esta fruta es asimismo un arma no despreciable contra el estreñimiento, debido a sus contenidos de fibra soluble.

El simple olor a manzanas tiene un efecto relajante y ayuda a bajar la tensión.

El azúcar de las manzanas es mayormente fructosa, un azúcar simple que se descompone lentamente en el cuerpo y ayuda a mantener un nivel equilibrado de azúcar en sangre.

 
 
  Puedes emplear la piel para añadir a las infusiones, perfumar armarios y cajones. Para ello deja la piel secar al sol y a continuación colócala dentro de una bolsa de tela.

El manzano se cultiva por sus frutos desde hace muchos siglos. Los primeros cultivadores seleccionaron variedades mejores a partir de semillas de formas silvestres y las reprodujeron mediante injerto. Actualmente se obtienen muchas variedades por medio del cruce controlado.

Donde mejor crece el manzano es en zonas en las que la temperatura es igual o inferior a cero grados durante al menos dos meses. Las necesidades de frío exactas dependen de la variedad. El árbol soporta hasta -40 °C de temperatura.

La manzana ha sido considerada por muchas civilizaciones un símbolo de vida e inmortalidad. En algunas regiones, donde está arraigada la creencia en la reencarnación, las manzanas son enterradas como alimento para los muertos.

Un par de manzanas tomadas al levantarse ayudan a combatir la resaca producida por una noche de excesos.